Sergio Iraeta, el hombre de Milei para el campo impulsado por Luis Caputo, se mostró irascible por las quejas de los productores pocos días después de un anuncio de baja de retenciones. “Leés un tuit de un productor que está del mismo lado y te dan ganas de agarrar el sulky a patadas”. El desconocido secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, se fue de boca durante su exposición en la conferencia Maizar.
El pedido del funcionario para que el público comenzara a aplaudir expuso la falta de entusiasmo entre los asistentes por las políticas oficiales hacia el campo. “Empezá a aplaudir, así aplaude alguien”, lanzó Iraeta desde el escenario a una persona de su confianza. “Bajaste la retención hace tres días y, y es como si nada, como si no hubieras hecho nada”, sostuvo el funcionario, que pasándose tres pueblos, remarcó la falta de reacción de los productores.“Si no le ponemos un poco de flow, un poco de onda a la República Argentina y a lo que estamos haciendo, no vamos a salir nunca del pantano”, dijo ante un auditorio anonadado.
¿Por qué el agro no se subió al tren del futuro que propuso el bravucón funcionario de la elite ruralista porteña? Porque sencillamente la baja de retenciones anunciada fue insuficiente frente al contexto económico y los costos productivos. Y porque le reclaman al presidente que cumpla en su totalidad la promesa de campaña, donde mencionó que las retenciones eran un yunque. En ese marco, el ex directivo de Cartez, Néstor Roulet, explicó: “El fertilizante, los agroquímicos, el gasoil y las labores subieron muchísimo. Entonces, si tenés un aumento de costos del 16% y una compensación de apenas 2,5%, eso no alcanza absolutamente para nada”, sostuvo. En esa línea Roulet insistió en que el problema central no pasa por la falta de incentivos o subsidios, sino por la presión tributaria que soporta el sector agropecuario. El dirigente también hizo referencia a los cálculos que comenzaron a circular entre productores tras el anuncio presidencial. Según explicó, el beneficio concreto que tendría un productor de trigo ronda los US$ 15 adicionales por hectárea, una cifra que, en su visión, queda rápidamente absorbida por el aumento de costos. “No alcanza porque el costo por hectárea pasó de unos US$ 320 a casi US$ 400. Entonces, el alivio es muy chico frente a lo que aumentó el costo para producir”, explicó. La discusión sobre las retenciones vuelve así al centro de la agenda económica en un momento clave para el Gobierno nacional. Mientras la administración de Milei busca consolidar el equilibrio fiscal y mantener el superávit en medio de una fuerte recesión económica y crisis social, el sector agropecuario insiste en que la presión impositiva sigue afectando la competitividad y la rentabilidad de la producción.
Por ahora, el alivio anunciado genera expectativas moderadas en el campo. Se valora como una señal positiva, pero sigue lejos de satisfacer un reclamo histórico del sector agroexportador, que de a poco empieza a ver como le ponen una zanahoria para tentarlo con la baja absoluta de retenciones, pero si hay un segundo mandato de LLA. Poco ayuda en este contexto, las expresiones payasescas y sin tacto político del desconocido Iraeta, conocido como “el abuelo” entre las familias patricias de la Sociedad Rural Argentina, que empoderado desde un atril le mojó la oreja a los productores, pidiéndoles un poco de buena onda y flow.


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