Récord histórico: Cosecha en Córdoba superará las 42 millones de toneladas y generará más de U$S 12.600 millones

Impulsada por lluvias aliadas que consolidaron rindes elevados, la campaña agrícola 2025/2026 se encamina a marcar un hito. A nivel nacional se proyecta un récord histórico de 160 millones de toneladas entre los seis principales cultivos, y Córdoba se consolida como el gran motor del país al aportar el 25% de ese volumen total.

Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), la producción provincial alcanzará las 42,26 millones de toneladas, un incremento del 15% respecto al ciclo anterior y la cifra más alta de su historia, superando el techo de la campaña 2018/2019.

El podio de los cultivos

Maíz: Vuelve a ser el gran protagonista de los campos cordobeses. Con una suba del 16% interanual, aportará 20,53 millones de toneladas, lo que representa prácticamente la mitad de la cosecha de la provincia.
Trigo: Registró un desempeño sobresaliente y un crecimiento interanual del 128%, escalando hasta las 6,1 millones de toneladas gracias a mejores rindes y expansión de superficie.
Soja: Experimentó una leve caída del 2%, estimándose en 14,11 millones de toneladas.
Otros cultivos: El balance fue dispar, con retrocesos del 31% en maní (613 mil toneladas) y sorgo (396 mil toneladas), y una baja del 7% en girasol (517 mil toneladas).

El impacto en la billetera

Este salto productivo, combinado con una mejora en los precios internacionales de la soja, el maíz, el sorgo y el girasol, empujará la facturación total. La BCCBA calcula que la cosecha cordobesa generará ingresos brutos por U$S 12.662 millones antes de impuestos y gastos comerciales. Esto significa un 11% más que la campaña pasada y se posiciona como el tercer mejor registro de facturación histórica para la provincia.
El maíz lidera los ingresos con U$S 4.394 millones (un 21% más que el ciclo previo, apuntalado por un precio que subió a U$S 214 por tonelada). La soja, por su parte, compensará su menor volumen con un mejor precio internacional (pasó de U$S 389 a U$S 425 la tonelada en el último año), elevando su valor bruto un 7% hasta alcanzar los U$S 5.998 millones. La cara negativa la vive el maní, cuya facturación se derrumbó casi a la mitad (U$S 672 millones) por la baja de rindes y una fuerte caída en el precio FOB.

El dilema de la inversión

El escenario actual abre una brecha clara en el poder de compra del productor cordobés, mejorando las condiciones para adquirir bienes de capital, pero deteriorando la reinversión en insumos operativos.
Debido a la firmeza de los granos y la estabilidad en el valor de los vehículos de alta gama e inmuebles, hoy se necesitan menos toneladas de soja que hace un año para adquirir el mismo bien. Desde las concesionarias locales señalan que se requiere un 21% menos de cereal para comprar una camioneta. Esto explica el fuerte dinamismo en el mercado de pick-ups (con la Toyota Hilux, Ford Ranger y VW Amarok liderando las ventas de mayo) y el auge de los planes de canje por grano. El optimismo también se hizo sentir en las operaciones de la reciente edición de Agroactiva.
Ahora, la situación se vuelve cuesta arriba al mirar los costos de producción. Los conflictos en Medio Oriente dispararon los precios internacionales del petróleo y de la urea (fertilizante clave). En consecuencia, el productor necesitó en abril un 23% más de soja para comprar un litro de combustible en comparación con el año pasado. Este encarecimiento golpea de lleno al transporte de cargas: para cubrir un flete de 300 kilómetros, hoy se deben entregar 113,9 kilos más de soja que un año atrás, un costo 40,7% por encima del promedio de los últimos cinco años.

Mirada al futuro

A pesar de que los costos energéticos, la logística y la presión impositiva siguen condicionando la rentabilidad fina de las empresas agrícolas, el panorama general es de cauteloso optimismo. El reciente anuncio del Gobierno nacional de implementar un cronograma de reducción gradual de retenciones hasta 2028 aporta cierta previsibilidad que el sector reclamaba. Con una cosecha histórica en los silos y precios internacionales que acompañan, el gran desafío de la cadena agropecuaria cordobesa será transformar este viento a favor en inversiones sostenibles para el mediano plazo.

La masiva concurrencia a AgroActiva fue reflejo de un buen clima de negocios.



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