La histórica delegación, que trabaja en la región desde 1968, quedará sin empleados y sin definiciones sobre su continuidad
La Agencia de Extensión Rural de INTA Brinkmann atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia. En el marco del proceso de reestructuración impulsado por el Gobierno Nacional, los tres trabajadores que integraban la dependencia —dos técnicos y un administrativo— decidieron acogerse al retiro voluntario, por lo que la oficina quedará sin personal para continuar desarrollando sus actividades.
Desde la propia delegación señalaron que no existen anuncios sobre nuevas incorporaciones o reemplazos, situación que deja en incertidumbre el futuro de una institución con fuerte presencia en el sector agropecuario regional desde 1968.
Según explicaron, la decisión de los trabajadores se da en un contexto que se fue agravando durante los últimos años, marcado por la falta de recursos para el funcionamiento cotidiano de la agencia.
“No teníamos fondos para combustible, para organizar ensayos o desarrollar muchas de las actividades habituales. Veníamos acostumbrados a generar nuestros propios recursos, pero eso también se fue cayendo”, indicaron.
A ello sumaron la falta de información respecto al futuro del organismo y de las agencias territoriales, una situación que generó incertidumbre y afectó la motivación del personal.
La Agencia INTA Brinkmann ha sido durante décadas un actor clave en la transferencia de tecnología, la capacitación y el acompañamiento de productores agropecuarios de la región. Su eventual cierre representa la pérdida de una estructura técnica con casi seis décadas de trabajo junto al sector productivo del noreste cordobés.
Por el momento no se informó oficialmente cómo serán atendidas las demandas de los productores de la zona ni si las tareas serán absorbidas por otras dependencias del organismo.


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