El asesor Mauro Gorgerino, analizó el presente y el futuro del negocio lechero durante una disertación en la exposición tambera más importante del cono sur, realizada en Sociedad Rural de San Francisco.
SAN FRANCISCO – Dpto. San Justo
La creciente importancia de los sólidos en la composición de la leche, los desafíos de rentabilidad que enfrenta el sector y el proceso de transformación que atraviesa la lechería argentina fueron algunos de los ejes abordados por el Med. Vet. Mauro Gorgerino, titular de Gorgerino Consulting, durante su participación en TodoLáctea. La exposición, titulada “Proteína y grasa en leche: ajustes finos que pagan”, formó parte del programa de conferencias técnicas de la muestra desarrollada en la ciudad de San Francisco, donde productores, técnicos y empresarios de toda la actividad lechera nacional se dieron cita para analizar las tendencias que marcarán el futuro del negocio tambero.
Durante la disertación, Gorgerino sostuvo que la industria láctea argentina se encuentra en una etapa de transición hacia un sistema de valorización que premia cada vez más la calidad composicional de la leche y no únicamente el volumen producido. “Hoy en Argentina, para decirlo de una manera simple, todo lo blanco es leche”, señaló el especialista. Sin embargo, explicó que existen diferencias sustanciales entre una leche con altos niveles de proteína y grasa, y otra con menores sólidos, aunque ambas muchas veces reciben valores similares por parte de la industria.
“Podemos encontrar leches con contenidos de proteína y grasa muy diferentes que para algunas industrias valen prácticamente la misma plata, cuando en realidad el rendimiento industrial es totalmente distinto. También es diferente la forma de producir esa leche desde el tambo”, explicó. Según Gorgerino, el camino que ya recorrieron los principales países productores del mundo terminará impactando de lleno en Argentina.
“En el primer mundo ya no se habla de litros por hectárea, sino de kilos de grasa y kilos de proteína producidos. Creo que Argentina no está muy lejos de eso. Quizás en dos o tres años estemos completamente alineados con esa tendencia. Es un proceso de transición que no tiene marcha atrás”, afirmó.
Un sistema que todavía no premia la calidad
Uno de los puntos centrales de la exposición estuvo vinculado al esquema de pago de la leche y a las diferencias que existen entre los valores que reciben los productores. Para Gorgerino, aún persisten distorsiones que impiden reconocer plenamente el esfuerzo de aquellos establecimientos que logran mayores estándares de calidad. “Hoy tenemos industrias que pagan relativamente bien a quienes no necesariamente deberían recibir esos valores. Eso genera brechas de apenas un 15 o 20% entre el menor y el mayor precio pagado”, sostuvo. El consultor fue más allá al analizar el valor real que deberían tener las distintas calidades de leche si el sistema reflejara con mayor precisión sus características productivas e industriales. “Si desglosamos verdaderamente esos precios, estaríamos hablando de diferencias superiores al 30 o 35%. Hay leches que deberían valer cerca de 700 pesos por litro y otras alrededor de 400 pesos. Sin embargo, hoy están todas bastante cerca, en torno a los 480 pesos”, ejemplifica. Desde su visión, el avance de los sistemas de pago por sólidos permitirá corregir progresivamente estas inequidades y generar señales más claras para orientar las decisiones productivas.
: “En el primer mundo ya no se habla de litros por hectárea, sino de kilos de grasa y kilos de proteína producidos. Creo que Argentina no está muy lejos de eso”, expresó Mauro Gorgerino durante su conferencia en TodoLáctea.
Una renta ajustada, pero con oportunidades para quienes gestionan bien
Al referirse al contexto económico del sector, Gorgerino describió una realidad de márgenes ajustados, aunque lejos de los momentos más complejos que atravesó la actividad. “La lechería argentina está pasando por un estado de situación de crisis, pero tampoco es para volverse loco. Ha tenido momentos mucho peores”, indicó. En contraste con los resultados excepcionales registrados por algunos establecimientos durante 2024, el especialista considera que el escenario actual exige una gestión mucho más precisa.
“Para quienes hagan muy bien las cosas, la renta va a ser fina, pero positiva. La clave es hacer bien las cosas. Sigue siendo un negocio atractivo”, afirmó. En ese sentido, destacó que el principal desafío ya no pasa exclusivamente por la producción, sino por la capacidad empresarial de conducir organizaciones cada vez más complejas. “Hay que entender que hace 30 años había alrededor de 30.000 tambos con un millón y medio de vacas. Hoy quedan unos 8.800 establecimientos con ese mismo millón y medio de vacas, y probablemente dentro de tres años sean apenas 5.000 los actores que produzcan esa misma cantidad de leche”, analizó.
Para el asesor, el proceso de concentración continuará profundizándose y dejará en el camino a aquellas empresas que no logren profesionalizar su gestión. “Quienes manejen su empresa como corresponde, con planificación económica y financiera, sistemas de liderazgo adecuados y una gestión eficiente, serán los que permanezcan en el negocio y logren rentabilidad”, concluyó.
El mensaje que dejó fue claro: la producción de leche del futuro estará cada vez más asociada a la eficiencia, la calidad de los sólidos y la gestión empresarial. Un escenario donde ya no alcanzará con producir más litros, sino que será necesario producir mejores litros y administrarlos con criterio empresario.


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