Lluvias extraordinarias por El Niño en la zona central: Pronóstico y estrategias de manejo

Un modelo de la Bolsa de Comercio de Rosario proyecta precipitaciones de hasta un 90% superiores a lo normal hacia fin de año, lo que obliga a productores a ajustar fechas de siembra, genética y densidad para aprovechar el potencial hídrico.

Un modelo de la Bolsa de Comercio de Rosario (GEA/BCR) confirma la consolidación de un fenómeno de “El Niño” con impacto directo en la zona central del país (región núcleo). Se proyectan precipitaciones significativamente superiores a la media para la primavera: +30% en octubre, +70% en noviembre y hasta +90% en diciembre.

Debido a que la recurrencia de las lluvias reducirá las ventanas de trabajo para la siembra, pulverización y cosecha, el sector agrícola debe adaptar sus esquemas de trabajo para transformar el recurso hídrico en rendimiento.

Claves del escenario climático en la Región Núcleo

  • Ventanas de trabajo acotadas: El pico de precipitaciones coincidirá con la implantación de cultivos de verano y la cosecha de trigo, por lo que evitar cuellos de botella operativos será determinante.
  • Punto de partida favorable: Las reservas de agua en el suelo se encuentran actualmente entre regulares y escasas en el 80% de la región, lo que otorga capacidad de absorción inicial antes de los picos de lluvia.
  • Intensidad del fenómeno: Se prevé un evento de magnitud moderada a fuerte (similar al ciclo 2015/16), sin aportes adicionales de humedad desde el Océano Atlántico por anomalías frías.

Ajustes de manejo agronómico

  • Adelanto de siembras:
    • Maíz temprano: Se evalúa anticipar la siembra entre una y dos semanas (e incluso a fines de agosto/principios de septiembre) para ubicar el período crítico antes de las complicaciones de fin de año.
    • Soja de primera: Anticipo del inicio de labores hacia el 10-15 de octubre.
    • Soja de segunda: Prioridad para sembrar de forma inmediata tras la cosecha del cereal para maximizar el uso de agua.
  • Lotes anegables: En sectores con riesgo de inundación o napas altas la recomendación es postergar la siembra y volcarse a maíces tardíos.
  • Genética y fertilización: Apuesta a mayor potencial de rinde mediante el uso de grupos de madurez cortos en soja (IV cortos) y un incremento en la densidad de siembra en maíz (+5.000 a 10.000 plantas/ha) acompañado por mayor fertilización nitrogenada.
  • Sanidad y cosecha: Estricto monitoreo de enfermedades fúngicas por alta humedad (ya hay indicios de mancha amarilla en trigo en Pergamino y Venado Tuerto). Precaución por posibles problemas de piso y falta de piso durante la cosecha del trigo y la recolección del maíz tardío remanente.

El retorno de las lluvias abundantes marca un punto de inflexión para la región núcleo tras varias campañas castigadas por la sequía. La clave de este ciclo no residirá únicamente en la disponibilidad del recurso, sino en la capacidad operativa de los productores para actuar con velocidad, adaptar los paquetes tecnológicos y convertir la humedad disponible en kilos cosechados.

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