EL EMPRENDEDOR QUE APUESTA A LA NUEZ EN PLENA CUENCA TAMBERA

Martin Galaverna es un joven productor freyrense, que en su campo de Altos de Chipion, busca la diversificación mediante la plantación de nogales. “Hay mucho trabajo detrás, pero me apasiona”.

ALTOS DE CHIPION – Dpto. San Justo.

A unos 10 kilómetros de Altos de Chipión, Martín Galaverna (oriundo de Freyre), decidió dar un giro en su producción rural, destinando 3,5 hectáreas del campo familiar -tradicionalmente dedicado a la lechería y luego a la agricultura-, a un cultivo inusual en la zona: Nogales. Esta experiencia inicial apunta al mercado interno y externo, pero también busca convertirse en un emprendimiento turístico dentro de la región de Ansenuza, que atraviesa un fuerte proceso de crecimiento, debido al Parque Nacional Ansenuza.

Un cultivo que exige paciencia

En agosto de 2022, Galaverna plantó 400 árboles de cuatro variedades distintas: Pawnee, Shoshoni, Oconee y Sumner. Con el acompañamiento de una firma asesora, decidió diversificar, aprender y apostar a largo plazo. “La idea es arrancar con esto, aprender y después quizás sumar almendros u otras especies”, cuenta a nuestro medio. Los nogales recién comienzan a desarrollarse, y si bien algunas nueces podrían aparecer en dos o tres años, la plena producción se alcanza recién a los 8 o 10 años. Esto convierte al nogal en una inversión de largo plazo, pero también en una oportunidad productiva sostenible, ya que en países como México, aún hoy se cosechan plantas de más de 150 años, sin pérdida de rendimiento. “Lo que me convenció es que es un cultivo de larga vida y que, bien manejado, se mantiene productivo por décadas”, afirma el productor, quien agrega: “Arrancó bien, con mucho menos de merma en el primer año que en lo normal, se estabilizó mucho antes de lo que generalmente ocurre”.

La plantación cuenta con riego por aspersión automatizado e inteligente, y se activa según parámetros climáticos (temperatura, lluvia, viento), y permite administrar el agua por sectores, adaptándose al ciclo de cada variedad. “Hoy las plantas consumen unos 15.000 litros diarios, con el tiempo, cada una demandará hasta 360 litros por día”, explica Galaverna, quien montó un sistema de bomba con tanque australiano para abastecer el sistema. El cuidado también incluye una poda formativa intensiva, realizada manualmente. “A mí me gusta hacerlo. Cada planta puede llevar entre 10 y 15 cortes por poda de invierno, pero lo hago en uno o dos días sin problemas”, relata el emprendedor. La poda busca formar un árbol estructurado en pisos, con ramas dispuestas a 90° y 45°, capaces de sostener hasta 100 ramas cargadoras.

Producción silenciosa con mucho seguimiento

Aunque no hay nueces aún, el trabajo no da respiro. “Fertilizo cada semana entre septiembre y abril, lo hago con un carro pulverizador de 120 litros. También aplico fertilizante granulado al pie con riego posterior”, detalla.

En el horizonte ya aparece la necesidad de incorporar herramientas para la futura cosecha, como vibradores y sistemas de recolección. También se evalúan opciones para el secado y almacenamiento, ya que la nuez debe bajarse del 12% al 4% de humedad para su conservación. “Desde hornos industriales hasta secado con estufa a leña, hay de todo. En esta etapa, se va evaluando qué conviene”, dice Galaverna. “La idea es tratar de mutar un poco, dejar de hacer algo de soja. A mi entender, el futuro no es la soja. Son procesos lentos los cultivos especiales de nicho, pero me enseñan a cultivar la paciencia”, afirma el joven productor.

Una experiencia pionera en San Justo

Hasta donde se tiene registro, esta es una de las primeras plantaciones de nogales en el noreste cordobés, y Martín no se guarda la experiencia: “Queremos que otros productores se animen. Acá hay potencial”, asegura.  Con dedicación, tecnología aplicada y una mirada de futuro, su proyecto combina el arraigo rural con una apuesta a diversificar la matriz productiva de la región. “Hay días que terminas cansado, pero cuando algo te gusta, no lo sentís como carga”. Aunque la producción de nuez en Argentina tiene fuerte orientación exportadora, Galaverna tiene otro plan. “Me gustaría intentar que quede acá y darle valor agregado, para que la gente pueda comer otro tipo de nuez, de mayor calidad, que habitualmente se va afuera”, explica. Entre sus ideas están, secarla, pelarla, y ofrecer versiones con baño de chocolate o tipo garrapiñada.

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