EL GIRASOL GANA TERRENO Y SE CONSOLIDA EN LAS ROTACIONES DEL NORTE Y NORESTE CORDOBÉS

Con más hectáreas sembradas, mejores precios y una industria que vuelve a invertir, el cultivo reemplaza a soja y maíz en ambientes menos favorables y apunta a otra campaña positiva.

El girasol vuelve a posicionarse como un cultivo estratégico dentro del esquema agrícola argentino y, en particular, en el norte y noreste de Córdoba, donde en las últimas campañas se observa una creciente incorporación a las rotaciones. En estas zonas, caracterizadas por suelos de menor aptitud y mayores restricciones hídricas, el cultivo comenzó a reemplazar a alternativas tradicionales como la soja y el maíz, mostrando una mejor adaptación y resultados más estables.

En este contexto, la cadena girasolera nacional inicia un proceso de relevamiento y mapeo de ensayos en distintas regiones del país, con el objetivo de generar información técnica más precisa para ambientes donde históricamente hubo menos datos disponibles. La diversidad de fechas de siembra y cosecha, que van desde el sur bonaerense hasta el norte argentino, convierte al girasol en uno de los cultivos más versátiles del sistema productivo, con híbridos adaptados a distintos suelos y condiciones climáticas.

Un contexto favorable

Desde la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) destacan que, tras una campaña 2024/25 muy favorable para la mayoría de los productores, el cultivo tiene condiciones para volver a ser protagonista en el ciclo 2025/26. Entre los factores que impulsan este escenario se encuentran la recuperación del precio internacional del aceite de girasol, la reducción de derechos de exportación para el complejo girasolero y un contexto global de menores stocks en el Hemisferio Norte, especialmente en la región del Mar Negro.

A nivel internacional, los últimos informes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyectan una caída en la producción mundial de girasol para la próxima campaña, principalmente por menores cosechas en países clave. Esta situación reduce la oferta exportable global de aceite y abre oportunidades para la Argentina, donde se espera un incremento en las exportaciones de aceite y un sostenimiento de los embarques de pellets.

En el plano industrial, la cadena muestra señales claras de recuperación. La molienda nacional de girasol creció de manera significativa durante 2025, acompañada por inversiones en plantas de procesamiento, lo que fortalece la demanda interna del grano. Además, volvió a aparecer una prima de precio para el girasol alto oleico, un incentivo adicional para los productores.

Con mejores márgenes relativos, mayor estabilidad productiva en zonas marginales y una industria que acompaña, el girasol se consolida como una alternativa clave para diversificar rotaciones, reducir riesgos y potenciar el desarrollo agrícola en regiones como el norte y noreste de Córdoba, donde el cultivo comienza a ocupar un rol cada vez más relevante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *